“En Culiacán, la Guardia Nacional y el Ejército desarman a las policías locales mientras más de 85 levantones y 90 asesinatos sacuden al estado en solo dos semanas. La población está más vulnerable que nunca, y las autoridades guardan silencio.”
Culiacán, Sin. En Sinaloa, la seguridad ya no es cuestión de promesas, es una cuestión de supervivencia. El escenario es alarmante: el Ejército y la Guardia Nacional, en lugar de proteger a la población, se dedican a “desarmar” a las fuerzas municipales en Culiacán quitándoles sus armas como si fueran el enemigo y hostigando a los policías de municipios aledaños. Y mientras esto ocurre, las facciones criminales de “La Chapiza” y “Los Mayitos” del cártel de Sinaloa siguen su guerra, llevando a la gente al límite del miedo y la desesperación. Los responsables de estos operativos de desarme son General de brigada Porfirio Fuentes Vélez, Comandante de la Novena Zona Militar y el General de brigada Héctor Jiménez Aldana, Coordinador Estatal de la Guardia Nacional.

Lo que empezó como una revisión de armas por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) ha escalado a lo que los medios locales ya describen como un “desarme” total de las corporaciones municipales. Y no solo eso, en escenas que parecen sacadas de una película de acción, patrullas de la Guardia Nacional y la SEDENA “cierran” el paso a las unidades municipales, las rodean y requisitan las armas de los policías locales. ¡Todo esto mientras las calles se tiñen de sangre y los sicarios hacen de las suyas!
¿Qué está pasando en Culiacán?
El conflicto entre los grupos criminales de “La Chapiza” y “Los Mayitos” ha dejado al estado sumido en una espiral de violencia. La población está aterrada, y lejos de coordinarse para combatir esta guerra, las fuerzas federales se enfocan en desarmar a los agentes municipales y estatales, dejando aún más vulnerable a la ciudadanía.
Seamos claros: estas acciones demuestran una total falta de sensibilidad por parte del Ejército y la Guardia Nacional. No solo se desarma a las fuerzas del orden locales, sino que se les humilla públicamente, debilitando aún más la capacidad del Estado de Sinaloa para proteger a su gente.
“Levantones” con el sello del Ejército y la Guardia Nacional
Pero esto no se queda ahí. En medio de esta guerra de cárteles, la Guardia Nacional y el Ejército están siendo señalados por estar detrás de los “levantones” que han sacudido a Sinaloa. En tan solo dos semanas, más de 85 personas han sido desaparecidas, y los dedos apuntan directamente a las fuerzas federales. Se habla de patrullas sin número, vehículos oficiales que se dedican a “levantar” a personas en sus propias casas, para luego desaparecer sin dejar rastro. ¿A quién protegen realmente?
¿Y dónde está el gobierno estatal? Ni el gobernador Rubén Rocha Moya, ni el Mtro. José Carlos Álvarez Ortega, Presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Sinaloa se ha pronunciado al respecto, mucho menos la diputada Alba Virgen Montes Álvarez, Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos en el Congreso de Sinaloa, ni una sola palabra para explicar por qué 101 personas han sido desaparecidas en apenas 16 días. El silencio es cómplice. Sinaloa está sumida en el caos, y mientras tanto, los cuerpos siguen apareciendo en las calles. ¿Quién responde por esto?
La Guerra que el Gobierno Ignora
Tan solo el martes pasado, la Fiscalía de Sinaloa reportó 13 levantones. No estamos hablando de cifras alarmistas, son números oficiales que reflejan la cruda realidad de un estado que se desangra. Más de 90 asesinatos en apenas dos semanas. Las calles de Culiacán y las comunidades de los alrededores, son el escenario de una guerra que el gobierno no quiere ver, y peor aún, parece que la Guardia Nacional y el Ejército están jugando su propio juego.
La Crisis que Nadie Quiere Enfrentar
Mientras la ciudadanía sigue esperando que las autoridades hagan algo, los criminales siguen operando con total impunidad. Culiacán está solo, el “desarme” de las fuerzas municipales es solo el último acto de un gobierno que no sabe cómo manejar la crisis. Los responsables de proteger a la gente han fallado, y hoy, más que nunca, queda claro que la seguridad es una promesa rota en Sinaloa.

Trae un cag@dero este viejito esta mas envarrado que ya no se puede limpiar